Territorios por el Empleo Juvenil
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Territorios por el Empleo Juvenil

Territorios por el Empleo Juvenil

Vergüenza e impotencia son dos de los sentimientos que provoca ver como muchos de nuestros jóvenes permanecen “aparcados”, incapaces de encontrar una actividad que les permita aportar valor a la comunidad y ganarse la libertad y el respeto de sentirse valiosos.

Lo más grave es que no percibo intenciones de explorar que opciones tenemos, obligando a los más proactivos a buscarse la vida y ser útiles en otros territorios que se benefician de su preparación y su talento.

Me he preguntado muchas veces que es lo que las administraciones locales pueden hacer para generar un empleo de calidad que además facilite el desarrollo de la economía local, al menos percibo en los ayuntamientos y agencias de desarrollo local más empatía que en otras administraciones, que se mantienen en las dinámicas de los intereses de partido y la incertidumbre sobre sus cuotas de poder. La cercanía de los ayuntamientos puede facilitar acciones modestas pero muy útiles con resultados inmediatos.

Comparto varias reflexiones:

Percibo que las acciones en este sentido se enfocan desde la perspectiva de la “empleabilidad” de los jóvenes dentro del tejido empresarial que ya existe en el territorio, y eso puede ser una trampa, pues muchas empresas están pendientes de su supervivencia, apoyándose en una demanda laboral cada vez más reducida y precaria, sin proyectos de innovación y con unas cualificaciones de profesionalidad directiva muy bajas.

Posiblemente una de las mejores actuaciones para generar empleo sería hacer que las empresas existentes definan su foco de negocio de forma clara, su singularidad para ser competitivas y atractivas en el mercado, y desarrollen proyectos de innovación adaptados al mercado global. Y para ello las iniciativas de desarrollo local deben convocar no solo al tejido empresarial, tienen que alimentar la reflexión con numerosas perspectivas, dando presencia a nuevos “actores” que permitan aflorar, a través de una participación abierta y proactiva, las oportunidades que los recursos y el talento del territorio ofrecen. Y pienso en profesionales de muchos ámbitos.

Una de las acciones que percibo como más interesante sería desarrollar una base de datos de todas aquellas personas del territorio que estudian y trabajan en otras partes del mundo, para abrir canales de comunicación con ellas y convertirlas en embajadoras, prescriptoras y aliadas para detectar oportunidades, para “vender” los productos y servicios locales, para ofrecer salidas profesionales sobre todo a los más jóvenes, también para atraer proyectos e iniciativas valiosas a nuestro territorio.

Otra, la más interesante, sería hacer un esfuerzo para que a través de la participación de los agentes sociales y económicos se diseñara un Proyecto de Futuro, una Visión de lo que queremos que sea nuestro municipio y nuestro territorio en el futuro, desde la perspectiva de los recursos y capacidades genuinas. Entiendo que la participación enfocada en los problemas o en el diseño de mecanismos de participación y sus normas, vigilados por la clase política, no consigue ser útil y eficaz. Prefiero creer en el desarrollo de microclimas de innovación, de espacios creativos que impulsen nuevas soluciones.

Creo en un ayuntamiento que se siente como “empresa”, que sabe dónde quiere llegar, que define sus objetivos, con plazos e indicadores, que organiza ese proceso, que implica a las personas y organizaciones necesarias, que prevé los recursos que necesita, que “vende” a los agentes económicos y a la ciudadanía ese sueño, esa meta, para generar un sentimiento de orgullo y pertenencia.

Y desde ese objetivo valioso, establece las estrategias para avanzar, facilitando espacios a aquellos agentes y “actores” sociales y económicos valiosos, a aquellas iniciativas que vibran en la misma sintonía, en la misma ambición, en la intención de crear el mejor futuro común para la mayoría.

Además, que impulsa iniciativas que faciliten este desarrollo desde la firmeza de la convicción, desde un liderazgo que sabe animar y provocar sinergias, modelos cooperativos que hagan más fuertes a nuestras empresas en el mundo, que facilite su internacionalización rentable.

Es entonces, desde este escenario, cuando la “empleabilidad” de los más jóvenes adquiere protagonismo y valor, es cuando podemos ver en ellos y en ellas, en nuestros hijos e hijas, el increíble potencial que tienen, defendiendo ellos y ellas sus propios proyectos.

Decía Seneca que “ningún viento es favorable para quien no sabe a dónde va”, las administraciones necesitan superar las dinámicas que las paralizan, la conformidad, la comodidad, la mera gestión mediocre plagada de ruedas de prensa. Necesitamos espacios de “encuentro” para juntos construir nuestro mejor proyecto, el de nuestro futuro, hay que amputar la vergüenza y la impotencia de no saber qué hacer y seguir repitiendo rutinas inútiles,

Pepe Micó Serra. Febrero 2016

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